miércoles, 17 de febrero de 2010

Una historia sin rumbo


Miles de años hace ya caminaba bajo la plena luz lunar un caballero de gruesa figura, su nombre: Edinor. Su tez era pálida casi espeluznante, sus brazos largos y fuertes semejaban gruesos trazos de lápiz en las sombras, sus ojos iban cerrados porque él los mantenía así cuando soplaba la brisa, sus labios se deformaban cada vez que una estrofa de aquella vieja canción rebotaba en su cabeza, sus piernas mecánicamente se movían en línea con sus brazos y armónicamente formaban a Vitrubio sin mucho esfuerzo.
Pero ese caballero que caminaba bajo las sombras y la escasa luz parecía ir sin destino. Parecía no conocer su rumbo, pero de igual manera sus pasos eran firmes y la convicción de su mirada cuando dejaba ver sus ojos hacía a cualquiera impotente ante algún comentario de duda.
Llegó al borde de un barranco y sin más se dejó ir entre las copas de lo árboles que se observaban desde aquel borde. ¡Loco! Jaja jaja se lanzó sin más… ¡Loco!
Eso hubiera pensado yo si hubiera estado ahí, pero nadie estuvo. ¿Qué sería de aquel pobre cuerpo en su descomposición? ¿Quién lo atendería? O peor aún ¿Quién comería de aquella carne si el pobre hombre estaba loco?
¿Por cuántos metros habría caído? ¿Qué habría sentido?
El pobre loco, perdón, el pobre hombre habría caído quizás por 150 metros de áspero barranco, o posiblemente su cuerpo se destrozó contra una roca o la raíz de un árbol, o por qué no el pobre viejo fue cazado por algún animal mientras caía.
Lo único seguro era que el hombre había muerto de locura, no había otra explicación, ni siquiera los golpes eran tan fuertes para darle muerte a aquel desquiciado, ese hombre había muerto por loco y no había otro diagnóstico.
Pero ahora sería imposible saber a donde iba ese hombre sin rumbo. Nadie caminaba ya por aquel bosque.
Esperen…
Ese hombre se había lanzado al barranco pero nadie había asegurado que estuviera muerto, así que podía estar vivo… aunque la verdad era que se necesitaba de un milagro para sobrevivir a tal caída. Pero los milagros existen y es así como en los albores del año… Es así como muchos años después en el rancho Sangre Sagrada se vio caminar a un hombre igual al loco que se había tirado aquel día por el barranco. Las mismas características físicas pero esta vez algo deformadas.
De igual forma a la que caminaba aquel día por el bosque, esta vez Edinor también parecía no tener rumbo, es más, el hecho de que este hombre estuviera en aquel rancho era puro destino.
Caminaba, caminaba y caminaba, eso era lo único que hacía. No se detenía. De un momento a otro ese hombre desató su feroz locura y corrió hasta estrellarse contra los corrales. ¿Quién podría explicar el deseo de aquel loco por morir?
Aún así no lo conseguía, seguía vivo…
No lograba entender la relación entre aquella idea que me estaba torturado y la historia que yo mismo me había figurado.
Un poco de palabras desproporcionadas y la historia de un hombre loco que sólo pensaba en morir...

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